Una vida mas saludable

This post was first published on the 18th of January 2017 at my Womenalia blog (LINK)

“Cuando llegué a Londres, en realidad llegué a los suburbios. A Kingston Upon Thames, en concreto, un pueblo cuya escala es adecuada para la vida de estudiante en lo que se denomina Greater London.

El primer año, me desplacé en patines a todas partes. Lloviera o no, tanto mis compañeros de piso como yo patinábamos sin cesar. Nuestros fines de semana a menudo incluían un viaje a Hyde Park donde las horas pasaban sin siquiera enterarnos.

El segundo año, sin embargo , mi compañera de piso y yo decidimos comprar bicicletas y desde entonces, esa ha sido mi manera preferida para desplazarme a través de la ciudad. Mucho ha llovido (literalmente) desde entonces y ahora vivo en el centro; sin embargo, pese a tener un coche, la bicicleta sigue siendo mi vehículo principal.

En la primavera del 2015, como os conté, comencé un trabajo de asesoría tres días a la semana. Un trabajo muy intenso en un contexto muy diferente al de arquitecto. Un contexto con presiones tales como las que experimente durante mi proyecto fin de carrera.

A lo largo de los años trabajando como arquitecta en proyectos de escalas y presupuestos considerables, la bicicleta me ha servido para evitar caer en momentos de estrés. Por un lago, el ejercicio activa las endomorfinas, por otro provee en lujo de tener tiempo para mi misma y descompresionar antes de llegar a casa. Ambos me han hecho mantener una vida saludable.

Sin embargo, la oficina desde la que he estado trabajando tes días a la semana, esta alejada de mi casa por dos altos (con sus valles) y no tiene ducha. Esto hace que a nivel práctico sea inaccesible en bicicleta. Esta situación me obligó a resignarme a una vida mas sedentaria hasta que a mediados del verano pasado, noté como la falta de ejercicio comenzaba a mellar mi persona y afectar mi bien estar.

Los cortes en la salud publica Británica han afectado la calidad del servicio de tal manera que empieza a ser evidente que el sistema existente es insostenible y soluciones a largo plazo no van a llegar suficientemente rápido. Una simple visita a mi nuevo medico de cabecera me llenó de determinación para tomar las riendas.

Mi primer paso fue buscar un seguro medico que ademas de no ser caro, ofreciese servicios necesarios en vez de extras basados en la población media. Debo confesar que no esperaba encontrar innovación en este sector y sin embargo me sorprendió descubrir que en los últimos dos anyos, desde que cancele el servicio privado que mi antigua compagina ofrecía (y que nunca llegue a utilizar) las cosas han cambiado de una manera radical.

El seguro por el que me decante tiene como meta premiar a quienes se cuidan. La razón, es lógica: la asignación de riesgos es menor. Así, ademas de los beneficios de un seguro de salud, ofrecen descuentos en la compra de bicicletas, rastreadores de actividad, en las tarifas de gimnasios, chequeos y mucho mas.

Hoy quiero compartir varios cambios que he implementado en mi vida diaria que, he notado, me han ayudado a recuperar mi equilibrio:

Lo primero que hice fue comprar un Rastreador de Actividad Física. Nunca había imaginado la necesidad de semejante maquina (sobre todo porque no he llevado un reloj la mayoría de mi vida), sin embargo, habiendo investigado los beneficios de usar uno, me decidí .

Mis metas eran las siguientes: controlar mi actividad física, mi corazón (a los 43 años una empieza a mirar estas cosas) y ganar fortaleza.

Tras mucho investigar, me decidí por el Garmin Vivosmart HR+. Habiendo usado el producto desde septiembre debo admitir que, sin descuento, hubiera sido un gasto excesivo para lo que es. Ademas tiene registros como el de subir escaleras que no acaban de funcionar. Estoy segura de que a la velocidad que están mejorando estas tecnologías ahora existen otras opciones pero lo lo que he conseguido es ser consciente del ejercicio que hago y de las horas que paso sentada, y me obligo a compensar si no he llegado a los mínimos. Así pues, recomendaría el uso de un rastreador.

Otro cambio fue mi desayuno que ahora se limita a porridge con frutos secos. (Copos de avena cocinados con una mezcla de frutos secos). Suelo beber leche entera, asi es que entre yoghurt , el cafe con leche y el porridge se me hacia pesado, por lo que para prepararlo, utilizo leche de avena o de arroz que se hacen menos pesadas.

El tercer cambio fue comprarme una bicicleta plegable. Esto me permito desplazarme de casa a la ultima estación antes del primer alto, y de la estación después del segundo hasta la oficina. Puede parecer una tontería, pero estos 40 minutos al día de bici me han ayudado a fortalecer mis piernas y a dejar de depender del transporte publico el resto del tiempo.

En Navidad termine mi consultoría y ahora estoy completamente dedicada a mi estudio de diseño trabajando desde casa, pero los cambios que introduje a mi vida, se han quedado conmigo y la bicicletas vuelve a ser mi fiel compañera. “

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