Hablando se entiende la gente

“Cuando llegue al Reino Unido, rodeada de no-hispanos/no-arquitectos, a menudo recibía dos tipos de criticismo con relación al lenguaje que utilizaba. El mas común era que mi acento estaba americanizado y el segundo que el vocabulario que utilizaba era de creación propia.

Si bien debo admitir que durante mis años en la Escuela de Arquitectura de San Sebastian tuve much@s amig@s de los EEUU, y que esto pudo afectar la manera en la que pronunciaba mis As y Rs , lo del vocabulario me tenia completamente confundida. Inventado? (una pausa para pedir perdón por mi puntuación, mi teclado es Británico y solo tiene media interrogación, exclamación…)

Poco a poco me fui dando cuenta de que mi vocabulario, adquirido primero en el colegio y más adelante en la universidad, era un poco elitista y no reflejaba el de la persona media. Mi gramática era de libro y las palabras con las que describa ciertas cosas, pertenecían a la BBC de los años 50 no al vocabulario de quienes que me rodeaban.

Esto era debido en parte a que, en un país multicultural, el lenguaje evoluciona, esta vivo y, las palabras derivadas del latin ya se consideran anticuadas. Pero también a que el vocabulario técnico que había adquirido en la Escuela de Arquitectura, esta reservado casi de manera exclusiva a quienes forman parte del gremio, y al usar tecnicismos para comunicar mis ideas, sin siquiera darme cuenta, alienaba a mis contertulios.

Pienso que la bombilla se encendió en mi primer trabajo, un estudio de diseño y construcción donde diseñábamos y detallábamos por la mañana y visitábamos obra para resolver dudas por la tarde. Cuando trabajas en obra, donde tus ideas y decisiones se reflejan de manera literal, necesitas transmitirlas con absoluta claridad.

Lo cierto es que una conversación cualquiera, entre adultos, no se tiende a interrumpir para preguntar el significado de una palabra. Por lo general, si un@ tiene una disposición curiosa, espera al final de la tertulia para buscar el significado; pero lo mas común es que nuestra mente llene los huecos (en base a nuestras parcialidades y conocimientos individuales) e interprete el significado, no siempre correctamente.

En el contexto de una reunion o conferencia, se tiende a asumir que dado que el individuo esta rodeado de otras personas (a las que consultar) el impacto de una elección poco clara de términos es limitado. Sin embargo, a medida que la complejidad de proyectos crece, el éxito de los mismos no es fruto del esfuerzo individual sino del equipo y transmitir nuestras ideas con claridad, sin requerir de interpretación alguna, se convierte en una prioridad.

Es por ello que si me escucho utilizar palabras o ideas que los miembros de mi familia (que no pertenece al gremio) no entenderían, las reconsidero. En mi opinion, cada proyecto es como un viaje en barco en el que es importante que cada miembro del equipo (interno y externo) este presente para enfrentarse a una tormenta.

En conversaciones de uno a uno, como por ejemplo una presentación donde tratamos de demostrar el valor de nuestra propuesta, o donde tratamos de atraer un nuevo cliente, la falta de claridad es algo que no podemos permitirnos. Debemos entender el lenguaje que la otra persona utiliza y reflejar nuestras ideas utilizando el mismo evitando tecnicismos, o aclarándolos en el contexto de la conversación.

Conozco clientes que han descartado ideas y candidatos por haberse sentido alienados por el uso excesivo de tecnicismos o tratados de manera condescendiente por la falta de claridad. Debemos recordar que los clientes son humanos, y que si no entienden 3 de cada 5 palabras, pierden interés.

Hace unas semanas, un cliente me reconocía no haber entendido las implicaciones técnicas de una decision que tomó hace un año; otro que pese haber asistido a una reunion de dos horas sobre tipografía con un equipo de diseñadores gráficos, solamente al hablar conmigo se había dado cuenta de que tipografía era lo que el conoce como edición y “fonts’.

Pienso que cuando pasamos por el sistema educativo, se nos intenta convencer de que nuestra disciplina nos da una autoridad y posición desde la que educar a los clientes, y que el lenguaje insular de nuestro gremio nos da credibilidad; pero debo decir que el mundo real no responde positivamente a la comunicación unilateral.

He conocido personas que utilizan lenguajes complejos para hacer que su audiencia sobreestime sus conocimientos, como dice una amiga ” blind them with science” (cegadlos con “ciencia”). Sin embargo, dado que el lenguaje para ellos es mas una herramienta para demostrar lo que saben no para comunicar, suelen terminar irritando a sus equipos, compañías y clientes por igual.

Personalmente nunca he sido el arquitecto que dicta lo que el cliente necesita, mas bien lo contrario; trabajo mano a mano con los clientes. Primero escucho y pregunto para entender sus necesidades y después ofrezco ideas y soluciones arquitectónicas o de otro tipo. Muchas veces he dicho que mas que arquitecta me considero una mezcla de sherpa (guía) y matrona (facilitadora de proyectos) y debo decir que mi trabajo no seria posible sin una comunicación bilateral.

Ya lo dijo Einstein, “Si no lo puedes explicar de manera sencilla, no lo entiendes”.”

Article originally published in my Womenalia blog “Fronteras Invisibles” on the 4th of January 2015

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